Una idea que empezó en un garaje
Desde 2004, un grupo de vecinos convirtió la solidaridad en rutina: abrir cada semana para que ninguna familia de Tenerife se quede sin lo básico.
«Nuestra labor no es un trabajo. Es un compromiso de vida.»
De un garaje de Valleseco a toda la isla
En 2004, Luis Febles Casanova convirtió el garaje de su casa, en el barrio santacrucero de Valleseco, en un pequeño almacén desde el que repartir comida a los vecinos que peor lo estaban pasando. La idea era tan simple como poderosa: que nadie de tu barrio se acueste con hambre.
La crisis económica hizo estragos y la ayuda tuvo que crecer. Primero al resto de Santa Cruz de Tenerife y, después, al conjunto de la isla. Lo que empezó como un gesto vecinal se convirtió en una de las asociaciones de referencia en la atención a familias vulnerables de Tenerife.
A lo largo de dos décadas hemos acompañado a cientos de miles de personas. Y seguimos abriendo, semana tras semana, con el mismo espíritu del primer día.
Lo que dos décadas dejan
Cercanía, dignidad y constancia
No entendemos la ayuda desde la distancia. Conocemos a las familias, las llamamos por su nombre y las tratamos como nos gustaría que nos trataran a nosotros.
- Trato digno: cada persona, antes que un caso, es un vecino
- Voluntariado 100% local, de la propia isla
- Independencia y transparencia en cada reparto
- Constancia: llevamos abriendo veinte años seguidos
«Las ayudas para combatir el hambre no pueden esperar.»
— Luis Febles, presidente de Sonrisas Canarias